Para consultas: sales@madido.com & (514) 737-2400

Servicio Único de Reforja de Madido

Reutilice. Ahorre - Tanto en Costos como en el Medio Ambiente

En demolición y construcción, pocas herramientas sufren más abusos que los cinceles de reventadores de remaches y martillos rompedores de pavimento. Después de semanas de uso intenso, sus puntas inevitablemente se redondean. Todavía pueden tener mucha longitud, pero sin un borde afilado, pierden eficacia.

Ahí es donde entra Madido. En lugar de desechar herramientas que aún tienen vida útil, hemos desarrollado un proceso de reforjado especializado que les da a sus cinceles múltiples vidas, lo que le permite ahorrar dinero, reducir el desperdicio y mantener sus herramientas funcionando al máximo.

1. Evaluación de las herramientas

Cada herramienta tiene un ciclo de desgaste natural. Con el tiempo, las puntas y los cinceles de los martillos picadores y rompepavimentos se redondean en la punta, aunque aún conserven la longitud suficiente para ser útiles. En esta fase, la mayoría de las empresas los desechan, pero ahí es donde comienza nuestro proceso. Inspeccionamos cuidadosamente cada herramienta para confirmar que tiene el material y la estructura necesarios para pasar por nuestro proceso de regeneración, lo que garantiza que usted obtenga la máxima vida útil de su inversión.

2. Tratamiento de puntos a alta temperatura

Una vez aceptadas, las herramientas se introducen en nuestro horno industrial de alta temperatura. Este paso crítico calienta el acero a la temperatura adecuada, haciendo que el punto sea maleable y flexible sin comprometer su integridad. A diferencia del simple esmerilado, que debilita la herramienta con el tiempo, el calentamiento controlado nos permite remodelar y rediseñar el metal adecuadamente, preparándolo para la siguiente etapa de transformación.

3. Forjado de la punta o el cincel

Después de calentar, nuestro equipo capacitado remodela la herramienta utilizando un proceso de martillado especializado. Este paso, literalmente, vuelve a forjar el acero, recreando la forma original de la punta o el cincel. En lugar de simplemente quitar material, devolvemos a la herramienta su geometría prevista, restaurando su eficiencia para cortar, romper y penetrar material. Podemos realizar este proceso solo porque nuestra planta de fabricación utiliza estas máquinas precisas para nuestro proceso de fabricación.

También tenemos la capacidad de reformar sus cinceles y puntas más grandes.

4. Rectificado de precisión

Una vez que la herramienta ha sido reforjada, rectificamos los bordes con precisión. El rectificado en esta etapa no consiste en eliminar material innecesario, sino en un ajuste fino. Damos forma cuidadosamente a la punta o al cincel para que pueda cortar con nitidez y limpieza el hormigón, la piedra y otros materiales duros. Esto garantiza un rendimiento igual o superior al de una herramienta nueva.

5. Tratamiento térmico completo

Para preparar el cincel reforjado para un uso intensivo, lo sometimos a un ciclo de tratamiento térmico controlado. Este proceso equilibra la estructura interna del acero, aliviando la tensión creada durante el martillado y el esmerilado. El tratamiento térmico garantiza que la herramienta tenga la flexibilidad adecuada manteniendo la tenacidad necesaria para soportar impactos constantes en entornos exigentes.

6. Templado

Una vez que el acero ha sido tratado térmicamente, pasamos al templado. Este paso aumenta el índice de dureza Rockwell de la herramienta, dándole la fuerza y la retención del filo requeridas para un rendimiento máximo. Al templar cuidadosamente el metal, logramos el equilibrio perfecto: lo suficientemente duro como para cortar y romper eficazmente, pero no tan quebradizo como para que la herramienta corra el riesgo de agrietarse bajo presión.

7. Chorreado de arena y protección de la superficie

Utilizamos chorreado de arena a alta presión para eliminar toda la cascarilla, el óxido y los contaminantes de la superficie, dejando una superficie de acero limpia y uniforme. Esto no solo mejora la apariencia de la herramienta, sino que también asegura una mejor adhesión para los recubrimientos protectores. El proceso también texturiza ligeramente la superficie, lo que aumenta la durabilidad contra el desgaste por manipulación. Luego aplicamos una pintura anticorrosión especializada formulada para entornos industriales pesados. Este recubrimiento actúa como una barrera protectora contra la humedad, la oxidación y los agentes corrosivos que a menudo se encuentran en fundiciones y obras de construcción.

8. Como nuevo - Una y otra vez

El resultado final es una punta o cincel para martillo remachador o rompedor de pavimento que funciona igual que el día en que se fabricó por primera vez. La diferencia es que nuestro proceso le permite repetir este ciclo hasta cuatro veces, extendiendo drásticamente la vida útil de la herramienta. En lugar de comprar cinceles nuevos después de cada uso, obtendrá varias vidas útiles de la misma herramienta, lo que reducirá los costos, disminuirá los residuos y trabajará de manera más inteligente.